El corazón del proyecto es un mural de gran formato, concebido como punto focal del área social. Esta obra se transformó en un telón de fondo artístico y contemporáneo, articulando visualmente sala y comedor y elevando la atmósfera hacia una narrativa expresiva.
Uno de los gestos más potentes fue la introducción de una paleta profunda con acentos en vino tinto, que rompió la neutralidad preexistente. Esta decisión añadió carácter, magnetismo y un aire de sofisticación inesperada, manteniendo siempre la armonía general del espacio.
El resultado es un entorno vibrante, elegante y perfectamente integrado, que transmite autenticidad, confianza creativa y una apuesta clara por el diseño con intención.
En Lúmica lo extraordinario no se impone, se siente.